Amplia tu consulta al mundo virtual

 

A veces me viene a la memoria la Historia de la Medicina, esa asignatura que casi era un alivio en medio de tantas prácticas y estudio de patologías a memorizar.

Pienso en cómo cada etapa de la evolución humana a lo largo de la historia ha influido en la medicina de su época, transformándola al compás de lo que, sin excepción y en cada caso, se han considerado en su momento “tiempos modernos”.

Tras la revolución industrial, hoy nos toca asistir a la que yo llamo “revolución tecnológica”, y no va a ser una excepción a todos los otros cambios sociales en la humanidad; la tecnología ha hecho que nos relacionemos de forma diferente, que compremos de forma diferente, ha cambiado nuestro ocio y también nuestra vida personal. ¿Es el campo de la salud una excepción? sin duda no.

Poco podía  imaginarse el padre del juramento ético de la tradición occidental (Hipócrates) que podría un día firmarse dicho documento y cualquier otro con “firma electrónica”, ni tampoco los grandes médicos helenos en la época de la Antigua Grecia, cuando viajaban durante meses para conocer y aprender de los reputados médicos egipcios, que en estos tiempos podrían asistir a un  “webinar” de su maestro sin moverse de Atenas.

Aquellos que lloraron viendo arder la biblioteca de Alejandría, hoy  podrían consultar toda la bibliografía disponible en “pubmed”.

Los pobres monjes que concienzudamente pasaron los textos médicos del griego al latín en la Europa medieval, a pesar de la belleza de su trabajo, tal vez hoy hubieran hecho un “translate”.

Quizás no lo hemos pensado, pero las aplicaciones de las tecnologías en nuestra práctica profesional en el campo de la salud, van mucho más allá del uso de un ordenador.

Una de las  opciones más interesantes es la ampliación de la consulta presencial al campo virtual. Los pacientes ya no buscan médicos en los listines de teléfono, y el boca a boca funciona en la red, en foros, en redes sociales…

Muchas veces tras visitar a un paciente, se requiere un seguimiento de comprobación, valoración del resultado de algunas analíticas, o la aclaración de algunas dudas, pero no necesariamente de forma presencial. En otras ocasiones, el mismo paciente puede querer consultar con su profesional de la salud sin esperas ni desplazamientos, de modo que acaba llamando al consultorio, donde tal vez  no lo encuentre en ese momento. Si el profesional sanitario está visible en el mundo virtual (Internet), el paciente puede ver cuándo su médico está “online” disponible para una consulta, o bien puede ver su disponibilidad y marcar cita en un “click”, para  posteriormente  hacer una videoconsulta bajo los términos legales de la protección de datos sin miedos con la seguridad. Si es necesario, hasta puede pagar los honorarios como lo haría en cualquier otra consulta.

Esto hace que el profesional sanitario gane tiempo, optimice recursos, pueda atender a sus pacientes de forma más continuada y cercana, e incluso a veces puede evitar que  se consulte  a servicios de urgencias por pequeñas dudas banales que no lo requieren, ayudando a prevenir  el colapso de estos servicios.

 

 

Autor:  Dra Nuria Heredia . Médico de Familia 

2017-05-10T13:17:29+00:00